dibujo de un chico leyendo tokio blues junto a una ventana

Tokio Blues (norwegian wood), un libro Difícil de olvidar.

Hoy os traigo Tokio Blues (Norwegian wood), de Haruki Murakami, una novela que va más allá del amor y la pérdida, un viaje íntimo por la memoria, la soledad y el deseo, que te deja tocada y pensando durante días.

Al principio, pensé que sería una historia de amor más y sí, lo es, pero también es una historia sobre la pérdida, la soledad, la memoria y ese momento en el que entiendes que crecer duele más de lo que imaginabas. Murakami tiene ese poder extraño de escribir sobre cosas normales y hacer que parezcan inmensas. Habla de lo cotidiano, pero de una forma que te hace pensar en ti, en lo que has vivido, en lo que callas. Y en Tokio Blues consigue algo muy difícil, que te duela y te consuele al mismo tiempo…

Tokio Blues es una historia íntima y melancólica sobre el amor, la pérdida y la soledad. A través de los recuerdos de Toru Watanabe, un joven universitario marcado por la muerte de su mejor amigo, Murakami construye una novela sobre el paso a la madurez y la fragilidad de las emociones humanas. Con una prosa sencilla y profundamente poética, nos lleva a un viaje interior donde la tristeza y la belleza se confunden en cada página.

Quién es Haruki Murakami y por qué escribe así.

Antes de hablarte del libro, tengo que contarte algo sobre él. Murakami es un autor japonés muy querido y también muy enigmático. Nació en Kioto en 1949 y, antes de dedicarse por completo a escribir, tuvo un bar de jazz junto a su mujer. Supongo que por eso sus libros suenan como una canción, tienen ritmo, pausas y silencios.

Publicó Tokio Blues en 1987. Ya había escrito antes, pero esta novela fue la que cambió su vida, fue un éxito enorme, tanto que él mismo se sintió abrumado por la fama y se marchó de Japón una temporada.

Curiosamente, este libro no tiene nada de los elementos mágicos o surrealistas por los que Murakami es conocido. Aquí todo es real, es una historia completamente humana, sin fantasías y quizá por eso nos hace sentir tanto.

De qué trata Tokio Blues.

La historia la cuenta Toru Watanabe, un chico japonés que escucha Norwegian Wood, una canción de los Beatles, y de pronto todo su pasado vuelve. A través de sus recuerdos conocemos su juventud en el Tokio de los años sesenta, una época de cambios, de libertad, pero también de heridas abiertas.

Toru tenía diecisiete años cuando su mejor amigo, Kizuki, se suicidó. Ese hecho lo marca para siempre. Años después, en la universidad, se reencuentra con Naoko, la novia de Kizuki, y entre los dos surge una conexión profunda, silenciosa, casi dolorosa. A la vez, aparece Midori, una chica completamente distinta, vital, divertida, algo caótica. Representa todo lo contrario a Naoko, el presente, la vida, el movimiento.

Y, así, Toru se queda atrapado entre dos mundos: el de Naoko, que pertenece al pasado y al silencio, y el de Midori, que vibra en el ahora.
La novela se mueve en ese conflicto: entre el amor que te arrastra hacia el recuerdo y el que te empuja hacia adelante (no puedo evitar que me recuerde un poco a Tengo ganas de ti..)

Los personajes, las caras del alma.

Toru Watanabe.

Es el narrador, un chico tranquilo, sensible, algo perdido. Tiene esa forma de mirar el mundo de quien ha visto conocido demasiado pronto el sufrimiento . Habla poco, pero lo observa todo. Me gusta porque no es el típico protagonista perfecto, y eso lo hace más real.

Naoko.

Naoko es una herida abierta. Vive entre la nostalgia y la tristeza, intentando comprender por qué todo se rompe a su alrededor. No consigue encontrar su lugar en el mundo, y cada vez que intenta hacerlo, parece hundirse más. Es un personaje que te impresiona porque encarna la parte más frágil del amor.

Midori.

Midori es el caos, la risa, la contradicción… Dice lo que piensa, hace lo que quiere y no pide perdón. Pero también esconde su propio dolor. Es la vida en estado puro y, en contraste con Naoko, representa lo que sigue aunque todo duela.

Reiko.

Reiko es una mujer mayor que vive en el centro de reposo junto a Naoko, es la voz de la experiencia, la que ha sufrido y aún así sigue tocando el piano. Es ese tipo de personaje que te reconcilia con el mundo porque demuestra que, incluso cuando todo se rompe, se puede seguir respirando.

La memoria como un hilo invisible.

Uno de los temas más potentes del libro es la memoria, todo lo que cuenta Toru son recuerdos. Lo que ocurrió, lo que cree que ocurrió, lo que quizá sólo existe en su cabeza…y eso hace que sea una historia bonita y triste al mismo tiempo.

Murakami consigue que sientas que recordar no es mirar atrás, sino revivir, que cada vez que piensas en alguien que ya no está, en realidad estás volviendo a vivir con él. Toru no recuerda para quedarse en el pasado, sino porque es la única manera de entender quién es ahora.

Y me hizo pensar en cómo todos tenemos un “Tokio Blues” dentro, esos momentos que se quedaron grabados y que vuelven cuando escuchamos una canción, o pasamos por un sitio que ya no existe.

La soledad que compartimos.

Si tuviera que definir el libro con una palabra, sería soledad. Pero no esa soledad vacía, sino la que se siente incluso cuando estás rodeada de gente. Murakami muestra personajes que están juntos, pero no se alcanzan, que hablan, pero no se escuchan del todo. Y lo hace con tanta delicadeza que casi te da vértigo, porque reconoces algo de ti en cada silencio.

Hay una escena en la que Toru camina solo por Tokio de noche. No pasa nada especial, sólo camina. Pero sientes que ahí está todo, la tristeza, la calma, la búsqueda de sentido. Esa forma de narrar la soledad es lo que convierte a Tokio Blues en una historia tan universal.

La música que lo envuelve todo.

La música no es sólo una referencia en el libro, acompaña cada página, cada emoción. Murakami tiene una relación especial con la música, y eso se nota, las canciones que menciona no son casuales. Norwegian Wood de los Beatles, por ejemplo, no sólo da nombre al libro, sino que encierra su esencia: la nostalgia, la melancolía, lo que se perdió.

Mientras lees, casi puedes oír las notas, sentir ese sonido que te lleva a otro tiempo y, si has escuchado la canción, sabes que tiene algo de hipnótico, igual que la novela.

Tokio como un personaje más.

El Tokio de esta historia no es el de los anuncios de la tele ni el de los rascacielos, es un Tokio íntimo, lleno de pensiones, cafeterías y calles silenciosas. Es una ciudad que se parece a los personajes, solitaria, hermosa, contradictoria.

Murakami consigue que sientas la ciudad como si fuera otro personaje que respira, que acompaña. Cuando Toru pasea por sus calles, tú paseas con él, cuando se sienta en un banco o entra en una librería, sientes que estás justo ahí, a su lado.

Lo que Murakami nos enseña sobre amar.

En Tokio Blues, amar no es fácil ni bonito todo el tiempo, no hay finales felices ni promesas eternas. Amar es aceptar el dolor, reconocer las ausencias, aprender a vivir con lo que no se puede cambiar.

Murakami no idealiza el amor, lo muestra tal y como es, frágil, contradictorio, humano. A veces, amar no significa quedarse, a veces, amar es dejar ir, aunque duela. Quizá esa sea la lección más valiosa del libro, que la vida sigue, incluso cuando el amor se queda atrás.

El estilo de Murakami.

Murakami escribe despacio. No en el sentido de que la historia avance lenta, sino de que cada palabra tiene su ritmo, su respiración.
No hay grandes giros ni acción constante, pero hay algo que te atrapa sin que sepas por qué. Su estilo es limpio, casi transparente, pero dentro de esa sencillez hay una profundidad enorme. Leerlo es como escuchar una canción tranquila en una noche larga, te acompaña, te envuelve, y cuando acaba, el silencio pesa.

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Lo que me dejó Tokio Blues.

Cuando cerré el libro, me quedé quieta. No quería empezar otro, ni hablar con nadie, sentí que había leído algo que me conocía más de lo que yo me conocía a mí misma.

Tokio Blues me enseñó que todos llevamos nuestras heridas a cuestas, y que no hay una forma correcta de curarlas. Me recordó que crecer es perder cosas, personas, versiones de ti misma… pero que en esa pérdida también hay belleza.

Es un libro que no te da respuestas, pero te deja pensando durante días. Y eso, al final, es lo que más me gusta de él.

Preguntas frecuentes sobre Tokio Blues.

¿De qué trata realmente Tokio Blues?

De la pérdida, del paso del tiempo y de cómo el amor puede ser tan sanador como destructivo.

¿Es una historia triste?

Sí, pero no en un sentido deprimente. Es triste de una forma hermosa, de esas que te hacen sentir viva.

¿Es fácil de leer?

Sí. la prosa es sencilla, pero las emociones son profundas.

¿Qué edad tienen los personajes?

Tienen unos veinte años. Es la edad en la que la vida empieza a doler y a deslumbrar a partes iguales.

¿Por qué se llama Tokio Blues?

Porque, igual que el blues, la historia está llena de nostalgia, ritmo y una melancolía que te envuelve.

Tokio Blues no es sólo una historia sobre el amor o la muerte. Es un retrato de lo que somos cuando nos quedamos sin respuestas.
Habla del silencio, de los recuerdos, de las personas que dejamos atrás y de las que no podemos olvidar.

Y si te dejas llevar, te vas a sumergir entre sus páginas. No porque hayas vivido lo mismo, sino porque la tristeza y la ternura que transmite son universales.

Si alguna vez has querido a alguien que no podías salvar, o has sentido que el pasado pesa más de lo que debería, Tokio Blues te va a hablar directamente al corazón. ¿Lo has leído? Cuéntame qué te hizo sentir, a mí me dejó con esa mezcla de dolor y calma que solo los buenos libros consiguen.

Tokio blues
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Hoy os traigo Tokio Blues (Norwegian wood), de Haruki Murakami, una novela que va más allá del amor y la pérdida, un viaje íntimo por la memoria, la soledad y el deseo, que te deja tocada y pensando durante días.

URL: https://lecturaysensibilidad.es/tokio-blues-norwegian-wood/

Autor: Haruki Murakami

Puntuación del editor:
4.4

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